La salida formal de Manuel Tovar de la jerarquía del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto quedó oficializada este viernes en el Diario Oficial La Gaceta, aunque el aspecto que acaparó el debate político fue el tono y los términos utilizados por el Poder Ejecutivo para justificar la decisión.
De acuerdo con el acuerdo de destitución publicado por la Presidencia de la República, la remoción se fundamenta en la participación de Tovar el pasado 22 de setiembre en una sesión del mecanismo regional conocido como el Escudo de las Américas, evento al cual acudió sin dar aviso previo a la presidenta de la República.
Justificación oficial y términos del decreto
El documento oficial suscrito por el Ejecutivo no escatimó en calificaciones severas sobre el proceder del exdiplomático, encendiendo las alertas en el ámbito político nacional:
- Gestión inadecuada: La Presidencia calificó formalmente la actuación del exministro como una violación a los canales regulares de comunicación y coordinación institucional.
- Señalamiento de negligencia: El acuerdo utiliza explícitamente el término “negligencia” para tipificar la omisión de notificar a la cúpula del Gobierno sobre su participación internacional en representación del país.
La consignación formal de estos calificativos en un decreto ejecutivo marca un precedente inusual en la administración actual, abriendo interrogantes sobre las repercusiones jurídicas y políticas que este antecedente podría acarrear para futuras designaciones diplomáticas.
Reacciones de la oposición en la Asamblea Legislativa
Las expresiones utilizadas por el Ejecutivo para despedir al jerarca no tardaron en generar reacciones divididas e inquietud en las fracciones de oposición representadas en Cuesta de Moras:
- Partido Liberación Nacional (PLN): Legisladores verdiblancos cuestionaron las formas y la exposición pública de los motivos de salida, señalando que la redacción del documento evidencia fracturas internas en el manejo de la política exterior.
- Frente Amplio: Representantes de la bancada frenteamplista advirtieron que la inclusión de términos como negligencia en un acuerdo de esta naturaleza genera más dudas que certezas sobre la gobernanza y la coordinación del gabinete.
Analistas políticos consultados apuntan a que dejar constancia de tales razones en un documento oficial del Estado eleva la tensión entre el Poder Ejecutivo y los círculos diplomáticos, mientras se espera el nombramiento definitivo de quien asumirá las riendas de la Cancillería.










