Sarapiquí, Costa Rica. Lo que normalmente es una madrugada tranquila en el campo de Sarapiquí se transformó este viernes 24 de julio de 2026 en el escenario de uno de los operativos policiales más importantes de los últimos años en Costa Rica.
Eran cerca de las 5:00 de la mañana cuando el sol apenas comenzaba a iluminar el horizonte. El canto de las aves y la calma característica de la zona fueron interrumpidos de forma abrupta por una intensa ráfaga de disparos que alertó a los vecinos.
Según relataron testigos a Central Noticias, las detonaciones se escuchaban desde varios cientos de metros de distancia. Los disparos tenían diferentes intensidades, lo que hacía evidente que durante el enfrentamiento se utilizaron armas de distintos calibres, incluyendo armamento de alto poder, algo que posteriormente fue confirmado por las autoridades.
“Primero se escucharon varios disparos seguidos y después comenzaron ráfagas mucho más fuertes. Era evidente que no se trataba de armas comunes”, relató uno de los vecinos que presenció el inicio del operativo.
Los sonidos rompieron el silencio de la madrugada y provocaron la reacción inmediata de los animales de la zona. Perros comenzaron a ladrar de manera incesante mientras los disparos continuaban durante aproximadamente un minuto, según estiman quienes se encontraban cerca del lugar.
Tras cesar el intercambio de disparos, el amplio despliegue policial permitió a los oficiales asegurar la escena y avanzar con el operativo que culminó con la captura de Alejandro Arias Monge, alias “El Diablo”, considerado uno de los narcotraficantes más buscados del país, así como de Jonathan Pérez Méndez, alias “Tan” o “Perro”, otro de los presuntos líderes del crimen organizado en Limón.
Durante la intervención también murió Rony Ríos Oconitrillo, conocido con el alias de “Coco Guásima”, quien se encontraba en el sitio al momento del operativo. Las autoridades deberán establecer, mediante la investigación correspondiente, las circunstancias exactas en las que ocurrió su fallecimiento.
El operativo movilizó a múltiples cuerpos policiales y representa uno de los golpes más importantes contra estructuras del crimen organizado registrados en Costa Rica durante los últimos años.
Las autoridades continúan procesando la escena y desarrollando las diligencias judiciales para esclarecer todos los hechos ocurridos durante la intervención que puso fin a la búsqueda de dos de los hombres más perseguidos por los cuerpos de seguridad del país.










