Costa Rica continúa afianzándose en el mapa del narcotráfico internacional, dejando de ser únicamente un punto de paso aleatorio para convertirse en un territorio estratégico de operaciones. La Casa Blanca volvió a incluir al país dentro de una nómina de 23 naciones identificadas como principales puntos de tránsito de drogas o de producción ilícita para el año fiscal 2027.
El alcance de la lista estadounidense
Pese a la alerta, las autoridades aclaran que el informe no constituye un ranking ni significa que el país haya sido sancionado por incumplir sus compromisos internacionales antinarcóticos. De la nómina de 23 naciones, únicamente cuatro fueron señaladas por haber “fallado demostrablemente” en sus esfuerzos contra las drogas: Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia.
Costa Rica no se encuentra dentro de ese grupo de países sancionados; sin embargo, su inclusión responde a la dimensión de la logística criminal que atraviesa su territorio.
Incautaciones récord marcan el 2026
Las cifras registradas por los cuerpos policiales durante el 2026 explican la constante atención internacional sobre las fronteras nacionales:
- Golpe en el Pacífico Central (Abril): Las autoridades incautaron 3,7 toneladas de cocaína en Quepos. El cargamento, vinculado por autoridades colombianas con la estructura criminal de alias “Iván Mordisco”, estaba valorado en 125 millones de dólares y tenía como destino final los Estados Unidos.
- Intercepción histórica de semisumergible (Junio): Se interceptó una embarcación de perfil bajo en el Pacífico Sur con aproximadamente tres toneladas de cocaína, catalogado por el Ministerio de Seguridad Pública como el mayor decomiso en una nave de este tipo en aguas territoriales.
- Repunte en decomisos (Julio): El Servicio Nacional de Guardacostas confirmó que las incautaciones logradas solo en el primer semestre de 2026 prácticamente igualaron la totalidad de lo decomisado durante todo el año 2025.
Rutas estratégicas e inteligencia internacional
El escenario bajo investigación abarca desde el Pacífico y el Caribe hasta puertos marítimos, carreteras y vías logísticas terrestres. Debido a que la ubicación geográfica ubica al país justo entre los grandes centros de producción del sur del continente y los mercados consumidores del norte y Europa, las operaciones han requerido el intercambio constante de información de inteligencia con agencias de Estados Unidos y Colombia.
Los decomisos de este año envían una señal inequívoca a las autoridades: la contención policial ya no se limita a impedir el ingreso de estupefacientes, sino a evitar que el territorio nacional se consolide de forma permanente como una plataforma logística clave para el crimen organizado transnacional.
PERIODISTA: JOSUÉ CASTRO










